Este blog se lo dedico a Gonzalo, quien me ha hecho enamorarme de la infancia y ver algo más detrás de esa espontaneidad y risas infantiles. Detrás de esa mirada tierna he encontrado lo que a veces el adulto olvida con el tiempo: el encanto de los pequeños momentos, el encanto de un paseo corto en bici, la maravillosa experiencia de reír ante el error, el valor de los pequeños juguetes, el amor a los dibujos… Pero sobre todo la capacidad de soñar, de imaginar, de inventar y de crear. Crear un coche con cuernos de faro, rayos de puertas y ventanas con ojos, creer que existe, que funciona y que ganará, crear una historia fantástica con la que consigas que los diamantes se multipliquen y encuentren una piedra con los mismos agujeros que diamantes. ¿te suena Gonzalo?.. A mí si, me suenan muchas pero lo que más me suena es la fantasía e imaginación con la que inventas historias y dibujos, consiguiendo crecer con ilusión y mucho amor.
He tenido la suerte de compartir cientos de cuentos con los que nos hemos emocionado, asustado, reído y llorado, esta experiencia me ha hecho enamorarme de la literatura infantil con más fuerza que nunca y apreciar el valor del cuento en la infancia. El valor de conocer diferentes historias, distintos personajes, vidas, lugares y la importancia de escuchar tanto una aventura misteriosa como una amorosa.
Querer es poder y eso tu lo sabes, lo que aún no sabes es que a veces no todo es tan sencillo y el dinero no se consigue metiendo la tarjeta en el cajero. Esa lógica tan linda que te ha hecho pensar que todos conseguiríamos dinero si tuviésemos tarjeta y que además conseguiría soluciones sencillas para grandes problemas.
Desde nuestros pequeños espacios deberíamos llamar a los adultos para que no perdieran esa «oreja verde» de la que nos habla Rodari y con la que se consigue entender cada momento de nuestros pequeños, incluidos los más complicados. Si todos los adultos hubiésemos conservado esta oreja de color verde, quizá hoy Gonzalo y sus amigos no oirían hablar tanto de crisis. Lo siento peques, siento escribirla y siento que la oigáis tantísimo pero segura estoy que aprenderéis de ella, lo importante es que no os haga demasiado daño como para no olvidarla.
Ayúdame Gonzalo a poner la oreja verde a cada adulto que veamos y te aseguro que será mejor persona y mejor profesional, apreciará las cosas sencillas, el valor de la amistad, del tiempo en compañía, la sinceridad, la motivación, y esa lógica para buscar pequeñas soluciones para grandes problemas.
Gracias Gonzalo porque tu eres y serás el gran «gormiti» en mi vida tanto por tierra,`por mar como por aire. Se acabó la etapa de los gormitis pero comienza otra menos tierna pero muy muy interesante… Veamos… ¡un abrazo de oso!
GRACIAS GONZALO
MAMÁ
Una respuesta a “GRACIAS GONZALO”
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Fantástico y muy bello. Cargado de sentimiento y pasión a la infancia.
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