En este blog de nuestra clase falta algo muy importante y es: «La oreja verde», pero nunca es tarde y que mejor forma de hacerlo con nuestros recuerdos de tres años. Fantásticos días, fantásticas experiencias y sobre todo grandes pasos en momentos fundamentales de gran cambio, no solo mental, sino como muy bien se ve, cambios físicos.
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo, la oreja que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, Usted, tiene ya cierta edad,
dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: yo ya soy persona vieja,
pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño, que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
Oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan,
oigo también a los niños, cuando cuentan cosas
que a una oreja madura, parecerían misteriosas.
Así habló el Señor de la oreja verde
aquel día, en el Expreso Soria Monteverde.»
| Haciéndonos con la asamblea y con el espacio. |
| Comenzando a disfrutar de «¡ser encargado!» |
| Conociendo a otros amigos, en este caso los de al lado y a la seño Olga |
| Comenzando a compartir lo que hemos hecho con los papás en casa |
| Comenzando a bailar en gran grupo |

Deja una respuesta