«La infancia es el único tiempo en que somos suficientemente ricos como para perder el tiempo».
Ha llegado el momento. Esas últimas semanas en las que el sol se cuela por las ventanas del aula y con el su calor, los corazones empiezan a volar y acelerar, el cansancio se nota en todos y las ganas de agua y relax es evidente. ¡el verano es todo vuestro!
Este curso ha sido especial. No por los proyectos, que también, pero principalmente por cosas que los adultos no podemos, ni debemos medir. Ha sido especial por vosotros: por vuestra forma de ver el mundo, de haceros preguntas enormes con voces pequeñitas, de reír sin motivo y de querer sin condición.
«De vosotros sigo aprendiendo la esencia de la vida, el valor de una mirada y esa maravillosa espontaneidad, inocencia y sinceridad.
Así que este verano os deseo todo lo que de verdad importa: como es el descanso, el juego, el aburrimiento, el cariño y sobre todo ser niños. Ser niños respetados, queridos y protegidos.
Sí, también os deseo que os aburráis. Porque es en el aburrimiento donde nace la magia: los juegos inventados, los castillos imaginarios, las historias que solo vosotros podéis contar y que tantas veces inventáis a mi lado.
No necesitáis pantallas, ni actividades programadas, ni ser productivos. Necesitáis tiempo libre, hierba bajo los pies, agua fría, risas con quien os quiere y la libertad de ser exactamente lo que sois: niños y niñas de cuatro años que todavía pueden creer que las nubes tienen forma de dragón o que están enfadadas y por eso llueve, como decíais hoy en asamblea.
Gracias por enseñarme que la curiosidad no se aprende, se protege. Gracias por vuestra sinceridad brutal y vuestros abrazos sin aviso. Gracias por recordarme cada día por qué este es el mejor trabajo del mundo.
Nos veremos en septiembre, con mochilas nuevas, o no, pero sobre todo muchas historias que contar porque nos habremos echado de menos.
Con todo el cariño del mundo, os quiere:
La seño Sandra
Y ahora me toca hablar a vuestras familias.
Os señalo pequeñas orientaciones para acompañar este tiempo libre con calma y presencia. Sé que habrá tiempo que muchos de vosotros trabajáis y no podéis hacer lo que realmente deseáis, pero lo más importante es que el tiempo que estéis con ellos sea de calidad y que no olvidéis que ellos si necesitan descansar, romper rutinas y pasar tiempo de juego, no estructurado.
Dejad que el tiempo fluya sin horario.
No pasa nada si un día no hacéis «nada». El verano no tiene que estar lleno de planes. Un niño que se aburre acaba inventando, creando y jugando solo. Es buenísimo para ellos.
Salid al aire libre siempre que podáis
El parque, el campo, la playa, el jardín, el rio o incluso la calle por la noche. La naturaleza es el mejor patio. Dejadles explorar, ensuciarse, correr y descubrir bichos, piedras…
Pantallas con calma y sin culpa
No se trata de prohibir, sino de equilibrar. Si hay pantalla, que sea acompañada y con límite. Y que no llene los momentos de aburrimiento: que el aburrimiento tenga su espacio. No os agobiéis si dice «me aburro».
Materiales sencillos para crear sin límites
Pinturas, barro, agua, cajas de cartón, telas viejas, conos… No hacen falta juguetes caros. Con materiales abiertos, la imaginación hace el resto.
Leed juntos cada día, aunque sea un ratito
Un cuento antes de dormir, una historia inventada por ellos, un libro de la biblioteca. Leer en verano no es una tarea escolar, es un momento de conexión precioso.
Tiempo de calidad con vosotros
No hace falta llevarles a mil sitios. A veces lo que más recuerdan es cocinar juntos, jugar a cartas, dar un paseo o simplemente estar. Vuestra presencia tranquila es el mejor plan de verano.
Recordad: no tenéis que llenar cada hora. Un verano lento, tranquilo y lleno de momentos pequeños es el mejor regalo que podéis darles.
FELIZ VERANO
SANDRA
